No sé si decirle marido, sumiso, mirón, morbocornudos o maricón. El caso es que le van más las pollas más que a mí. Después de veinte años de matrimonio y ahora me entero de eso. Que le gusta más un nabo que a un tonto mirar para arriba, que le diga lo que hago con otros hombres. Cómo me la meten. Y encima me pregunta: cómo la tiene.

Nuestra historia es como la de muchos matrimonios españoles. Matrimonios sumergidos en una oleada de mentiras y engaños. De fantasía eterna y debilidades carnales. La mía lógicamente: las pollas de desconocidos. Ni más ni menos. Me derrito como un cucurucho en verano ante un pollón empinado. Qué le voy a hacer, si la vida me ha hecho así.

Por eso tengo también mi propia linea erotica cornudos, para saborear esos nabos y esos gemidos a distancia, y más con esto del Covid. En ella puedo hacer realidad mi sueño de estar con muchos hombres a la vez cada día. De escucharles, de oírles, el morbocornudos que siento es demasiado. A cualquier hora. Aunque antes quedaba con machos para venir follada a casa. Y mi minipolla marido a callar y a limpiar. Como está mandado.

Morbocornudos extraños pajeándose para mí

Y entonces los que me llaman me dicen si estoy casada, me lo preguntan y yo con mucho gusto se lo confirmo. A veces pillan a mi marido viendo la tele o lo que sea. Y se tiene que aguantar mientras hablo con ellos. El pobre inútil, no solo no se enfada, si no que se le empalma la micropolla que adorna su ridícula entrepierna. Que con los dos minihuevos parece un bonsai de Navidad. Mientras yo, con mi chochazo de hembra de campo, que me huele a rabiar, todo mojado se lo paso por la boca. Con móvil en mano, y hablando con extraños en mi linea erotica sin esperas, particular y del todo amateur. Para qué vea como se usa gratis a una zorra. Él no, por supuesto.

El muy manso y dócil me pide que le envíe fotos con mis machos. Y es que está acostumbrado a que le mande fotos porno desde el móvil cuando salgo de casa. Cuando salía antes mejor dicho, a que me montaran esos pollones. Él esperaba con las bragas puestas en casa, mojadas, a recibir la imagen de la corrida del cabrón corneador.

Entonces me daba las gracias por móvil. Luego yo le correspondía con la señal de cornudo. Y a esperarme. Esos cuernos morbocornudos que tanto le gustan, mientras me joden a su antojo. A mi esposo le da sentido y hasta alguna minicorrida. Él agradecido. Y yo, con el coño mojado y recién follado.

-¿Cómo fue cariño?

-Calla y limpia su corrida, solo vales para eso, vengo harta de nabo descarado, y tú no le llegas ni a los huevos…- le digo

-Ojalá pudiera llegarle ahí…-me contesta y me limpia.

Y así vivimos la mar de bien: él me limpia las corridas de mis hombres, mientras yo, le veo arrodillado y relamiendo, ridículo y sometido. Se embadurna toda la boca de leche, como si fuera una colegiala a las cinco la tarde. Porque unos nacen para follarse a putas como yo y otros para servirlas. Así es la vida. Digan qué les pareció (fdo.pregunten)

Le encanta la señal de cuernos cuando vengo de follar con otros
…y la verdad, es que se me pone el coño mojadísimo, cuando lo hago.

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