Parecerá extraño que en poca de los videos porno españolas, de maduras y tetonas calientes, tanta oferta digital como hay, yo prefiera las revistas pornograficas españolas. Las de toda la vida. Hay mucha variedad del porno, pero a mí, a una profesora más de instituto, me gusta este género literario como son la fotos porno españolas. Me excita verlas tan guarras. Pasar las hojas con mis dedos. Escuchar el sonido que me llega la sensación hasta el mismo coño. Y me excito.

Para ser sincera. Pero es así, me gustan las mujeres de toda la vida, españolas macizas y madres, me dan morbo verlas. Será porque yo no he podido ser madre y estoy soltera. Y madura además. Lo cierto es que comprar estas revistas en el kiosco más cercano y pedírselas al dependiente de primera mano, me da un morbo increíble.

El otro día estuve en las Ramblas en Barcelona, después de darme un bañito en la playa de Calella, fui allí en tren. Porque estoy aquí de visita, hospedada en el Hotel Oriente, en plena Ramblas. Y es una playa la de Calella, mucho más limpia que la de la Barceloneta. Así que ni corta ni perezosa cogí el tren y allí que me bañé en las aguas limpias.

Y entonces fui en busca, ya por la tarde, de revistas calientes para luego poder leerlas tranquilamente. El caso es que con toda la pandemia y tener que llevar la mascarilla, yo aún la llevo, la verdad que es todo un lío. Y acabé en una de esas librerías antiguas de las callejuelas cercanas a las Ramblas.

Entré y creía que no había nadie a pesar de notar de repente el olor de libros antiguos y librería de muchos años. Pensé que aquí podría encontrar lo que buscaba.

Revistas pornográficas españolas de maduras tetonas

Y es así como finalmente alguien apareció tras la luz tenue y oscura que adornaba todo el interior. Apareció un hombre de unos treinta años, aunque no apreciaba muy bien su cara. Pero era más joven que yo, por su movimiento ágil y su postura:

– ¿Qué quiere señora?

– Quería revistas pornograficas españolas de mujeres amas de casa, de toda la vida. Quería unas cuantas. Todo amateur, nada en inglés, ¿tienes algo? -le pregunté

-Sí claro que sí, acompáñeme.

Lo encontré extraño que me dijera que le acompañara pero yo sé que cuando compro estas revistas calientes y me encuentro con un dependiente hombre, yo ya voy caliente. Me pone cachonda comprarlas y es otro aliciente del porqué me encanta este género erótico.

-Aquí las tiene.

Me enseñó toda una estantería en un compartimento interior, estábamos solos, nadie más. Dirigí mi mirada para las revistas y las empecé a ojear. Había cientos de ellas.

Las miraba lentamente y pasaba las hojas viendo como esos machos con pollas inmensas penetraban a las guarras de siempre, maduras españolas cuarentonas que se ofrecían sin decir ni pío. Abiertas, peludas, a cuatro patas, mojadas.

Masturbación femenina delante del dependiente

Yo llevaba un vestido de verano, de falda libre, también pensando siempre en la situación. Y cuando veía en las fotos porno españolas, a esas amas de casa particulares bien jodidas, me excitaba. La visión de esos glandes gordos y enrojecidos restregados en las rajas, mientras pasaba las hojas, provocaba que mi coño se humedeciera. También porque el dependiente lo tenía cerca. Podía notar su respiración esperando mi respuesta.

No podía aguantar más, tenía que hacer algo o dirigirme al hotel Oriente sola donde me hospedaba en las Ramblas. Pero ese chico quería algo más:

-Y qué, ¿le gustan estas revistas? Dígame.

No pude aguantar más estuvimos hablando y me masturbé allí mismo. Delante de él. No es la primera vez que lo hago, porque tengo un punto exhibicionista. A veces lo hago en la playa con extraños. Luego nos dirigimos a mi hotel, a mi habitación. Les dejaré alguna foto. Pero comenten si les gustó para seguir mi RELATO de revistas pornograficas españolas, iré a los detalles me excita, aquí en la librería y en la habitación.

Ya en la habitación del Hotel Oriente
Después de la descarga en mi culo del dependiente
Con mis revistas pornograficas masturbándome
Masturbándome en hotel con una peli porno

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